Los productores

En esta sección te presentamos a productores que cultivan Tomate Platense que han formado parte del grupo y participado de las fiestas anuales. Al pie de cada perfil incluimos sus datos de contacto, no dudes en comunicarte con cada uno para comprar tomate y derivados, o para encarar otro tipo de oportunidades.

Aníbal Tonello

Aníbal Tonello en su quinta junto al cultivo de Platense. Foto: Félix Busso.

Aníbal Tonello en su quinta junto al cultivo de Platense. Foto: Félix Busso.

Hijo de un horticultor italiano, Aníbal Tonello nació en La Plata y desde siempre estuvo en contacto con la tierra. “Mi viejo vino junto a mi abuelo desde Italia sin nada y trabajaron arrendando tierras hasta que hicieron los pesos suficientes para comprar sus propios terrenos”, recuerda.

Pertenece a una de las generaciones que vio al Tomate Platense en un lugar de privilegio: durante las décadas de 1970 y 1980, si se tenía una buena cosecha las ganancias eran suficientes como para comprar un auto o un tractor nuevos. “Muchos envidiosos veían estas cosas y se pasaban al tomate”, dice.

Su experiencia con el Platense arrancó por una mala pasada: había quedado endeudado tras una mala plantación de híbrido, y su hermano le contó sobre el proyecto. Para él, la iniciativa sirve para ofrecer una opción más sana y menos “forzada” por los químicos.

El productor Aníbal Tonello con una fresca cosecha de Platense. Foto: Félix Busso.

Tonello con una fresca cosecha de Platense. Foto: Félix Busso.

El tomate moderno de invernadero, dice, es una opción más difícil de sustentar: “El invernadero es una inversión en la que no tenés que dejar ni un cabo suelto para que los números cierren. Hay que gastar mucho en plantas, químicos y curadores para el suelo. El Platense es más barato y rico; la semilla la sacás de lo mejor del tomate anterior. La planta es fácil de abonar y no requiere más de un tratamiento. Sólo hay que cuidarse de curar la hoja, prestar atención al clima lluvioso y evitar que se metan hongos en las flores”.

Miembro del Grupo de Productores de Tomate Platense hace diez años, se muestra conforme con el trabajo en equipo. “Hay diferentes vidas y pensamientos porque no somos todos de la misma generación, pero se comparten cosas. Además, como estamos repartidos por el Gran La Plata, si alguno tiene un problema con el cultivo por el clima puede que otro se salve”.

Contacto de Aníbal:
Cel: 0221 618 9406

Susana Parrillo

Susana Parrillo, productora de Tomate Platense. Foto: Félix Busso.

Susana Parrillo, productora de Tomate Platense. Foto: Félix Busso.

Susana llegó junto a su familia a Colonia Urquiza, una zona rural del partido de La Plata, en 1969 para trabajar en el cultivo de quintas. Venía desde Santiago del Estero, donde había vivido los primeros 12 años de su vida, con un entusiasmo puntual: “Siempre fui una enamorada del tomate. En Santiago del Estero, con mi primer salario lo primero que me compre fue un tomate”.

A pesar de su pasión, también le tocó padecer el cambio con la introducción del tomate híbrido de invernadero. Los altos costos que tenía todo el proceso y la reducción en la mano de obra habían modificado totalmente la forma de trabajar el tomate. Según Parrillo, todo esto era muy lejano al cuidado y seguimiento que requería el Tomate Platense.

Para su fortuna, Susana se encontró en 1999 con el proyecto de recuperación del Tomate. Sin dudarlo, se unió y se dedicó al cultivo de Platense porque extrañaba su sabor y jugo. Además de este reencuentro culinario, el grupo le permitió aprender de las experiencias y conocimientos de las otras personas: “El Tomate Platense me cambió la vida”, dice. Susana aprendió y vivió mucho junto a la “gran familia del Tomate Platense”, y lo reconoce: “El grupo te da una identidad, formás parte, pertenecés”.

Comercializar los tomates que cultiva le permite conocer de forma directa qué es lo que sienten los consumidores por su producto. “Es lindo ver la cara de la persona cuando viene a comprar porque le gusta. Muchas personas comen tomate por costumbre, pero el Platense se come por placer”, remarca.

Contacto de Susana:
Cel: 0221 542 6668

Miguel Valdez

Miguel Valdez, productor de Tomate Platense. Foto: Félix Busso.

Miguel Valdez, productor de Tomate Platense. Foto: Félix Busso.

“Vine a la Argentina en 1983 desde Tarija, Bolivia. Allá, mis viejos eran pequeños productores de zapallito, papa y acelga. Cuando llegamos vimos que todo el mundo acá se dedicaba al tomate de campo”. Miguel Valdez entró en contacto rápidamente con el Tomate Platense: de hecho, el fruto fue su invitación para trabajar la tierra del país.

El hombre se adaptó al entorno y aprendió las técnicas para cultivar el tomate con caña, y hacia el ’86 ya estaba inmerso en el rubro. Llegó el cambio de década, y él también vivió la caída del platense: “En el ’92 empezaron a aparecer los híbridos; los verduleros los preferían porque tenían más duración en las góndolas. El Platense fue desapareciendo porque era más blando y duraba menos”.

Como muchos otros productores de la zona, también tuvo que retirarse de la producción del Platense. Pero el letargo no fue eterno: en 2002 entró en contacto con el proyecto, donde le propusieron dedicarse al Platense nuevamente. “Yo no tenía problema porque es rico para comer, el gasto es poco y la planta crece sola”, recuerda.

Desde entonces, siempre estuvo conectado al grupo de trabajo como horticultor o participante entusiasta. “Siempre trabajé en equipo en quintas. Me gusta estar en grupo porque te permite charlar, tener reuniones y aprender más cosas. Hasta los otros pueden aprender de vos”, reconoce.

Miguel no duda en remarcar las bondades del producto que cultiva: “Los tomates de ahora tienen más lujo, pero no tienen gusto. Con el Platense pasa lo contrario: es mejor porque es más rico y sano, y con cuatro o cinco plantas tenés suficientes tomates como para comer todo el verano”.

Contacto de Miguel:
Cel: 0221 305 7783

Isabel Palomo

Isabel es oriunda de Salta. Siempre cultivó hortalizas, pero entró en contacto con el Tomate Platense a través de su esposo. Valora al proyecto porque lo considera un aporte cultural: “Sirve para recuperar la historia, conservarla y continuarla”. También disfruta de la dinámica de trabajo en equipo que le permite aprender e intercambiar junto a otros productores.

Isabel realiza un cultivo agroecológico del tomate: “Creo que se puede hacer tomate sin agrotóxicos. Es muy importante porque es menos trabajo y más sano”, remarca. Para evitar los agregados químicos, por ejemplo, recurre a la ayuda de plantas como la caléndula o la albahaca, que atraen a los insectos no para que no ataquen a los tomates.

Contacto de Isabel:
Cel: 011 2434 0188

Gabina Flores

Cultivo de Tomate Platense madurando. Foto: Félix Busso.

Cultivo de Tomate Platense madurando. Foto: Félix Busso.

Gabina Flores dejó Bolivia cuando tenía 21 años. Fue bajando desde el norte argentino trabajando en plantaciones de zapallitos, choclos, puerros y lechugas, cultivos que la transportaron por el país hasta llegar al Cinturón Verde de La Plata en 1997.

Hoy, a los 55 años, recuerda sus experiencias con el tomate: había empezado con el de campo en Corrientes pero, como la mayoría de los productores, también había enfrentado el paso a la variedad híbrida en la década de 1990. Explica que era un cambio necesario porque “no se podía vender otra cosa”, pero que también era difícil porque se necesitaba invertir mucho dinero para ese tipo de cultivo.

Hace algunos años se enteró del proyecto de recuperación del Tomate Platense por un familiar y no lo dudó: estaba dispuesta a que esta variedad volviera a ser reconocida. “Hoy en día me parece que poca gente lo conoce, pero su semilla es muy común, resistente y no lleva trabajo. Es una planta muy linda”, dice.

Ella considera que es importante tener una buena cosecha para que otros productores participen y el público se interese. “En el grupo todo es de maravilla, pero me gustaría que los buenos resultados atraigan a más personas”, agrega.

¿Un objetivo para extender el legado del tomate platense? “Quiero que lo prueben los más chicos”.

Contacto de Gabina:
Cel: 0221 411 4030

Albina Sagredo

Albina entró en contacto con el tomate de campo a los ocho años gracias al trabajo de su padre. La relación con aquel cultivo la acompañó siempre: desde sus orígenes en Bolivia hasta su asentamiento definitivo en Melchor Romero, localidad del Partido de La Plata, el tomate siempre estuvo presente en su huerta junto con los zapallitos, calabazas y chauchas.

Llegó al grupo de productores de Tomate Platense en 2004 por recomendación de Anibal Tonello (arriba), tras una forzada y costosa experiencia con la variedad híbrida. “Junto a los otros productores y los chicos de la Universidad aprendemos un montón”, dice.

La producción propia es otro de los puntos que destaca Albina: “El Platense crece de la semilla que preparamos nosotros. Es una gran forma de trabajar y demostrar que estas cosas sí se pueden hacer”. Además de remarcar el sabor de este tomate, ella también describe a la planta como amigable porque no requiere muchas curaciones para que dé buenos frutos.

Al igual que otros productores, pone énfasis en el conocimiento de este cultivo entre los jóvenes: “Lo compra gente grande porque tiene recuerdos y sabe lo que es, pero me gustaría que más chicos tuvieran la forma de probarlo”.

A la hora de reflexionar sobre porqué trabaja este cultivo, Albina es determinante: “Este tomate no es caro y aguanta todo, ¿cómo no voy a plantarlo? Te inspira mucha más seguridad”.

Contacto de Albina:
Cel: 0221 548 3678